miércoles, 08 de agosto del 2007 a las 00:43
El malestar en la cultura urbana De un tiempo a esta parte la literatura urbanística se ha hecho eco de la existencia de cierto malestar ante el rumbo y cariz que ha tomado la configuración de nuestras ciudades, o lo que queda de ellas. Compartido por quienes se enfrentan a la dinámica urbana actual desde la reflexión y/o el ejercicio profesional y por aquellos que la sufren en su condición de habitantes,este malestar podría interpretarse como un extrañamiento -cognitivo, práctico y afectivo- respecto a la ciudad determinado por la pérdida del control público preciso sobre los parámetros de la actividad urbanística y, en correspondencia, por la no consideración de la ciudad como totalidad social significante y proyecto convivencial. Es por ello que la búsqueda de una respuesta en el arte, en la esencia del hombre y la mujer contemporáneo que busca una identidad, que encuentra múltiples caminos y no logra alcanzar el sendero que ha de conducirlo a un esplendor de su propio yo, para dejar de usar esas máscaras que profanan la inmensidad de la individualidad y la libertad de la palabra escondida en los actos paganos ordenados por el común de los mortales, amparados en las conductas obligadas de una sociedad que existe y reclama su espacio. Hay una ciudad enferma, hay un ciudadano triste, quejumbroso, que en los momentos de juventud, convive con la tristeza y la melancolía de un estado que no lo deja existir. Amigo lector que buscas en las tardes llenas de incertidumbres, en las noches de soledades, en las mañanas de esperanzas, permite que tu opinión circule en los espacios abiertos e infinitos de este blog.